Desde el retorno masivo de ciudadanos congoleños desde la República de Angola en octubre de 2018, la situación humanitaria en las zonas fronterizas que los acogen se ha agravado, sobre todo en la ciudad de Luambo, por el paso fronterizo de Kalambambuji. Estas zonas de la provincia de Kasai Central siguen sufriendo las consecuencias de la escalada de violencia armada en la región de Kasai en 2016/2017, y son zonas de retorno de desplazados internos o siguen acogiéndolos. Para contribuir a una acogida digna de estas personas expulsadas o retornadas y apoyar su reintegración o reasentamiento, la comunidad humanitaria se ha movilizado y propone esta estrategia de respuesta para la llamada fase de primera emergencia y posemergencia.
La ciudad de Luambo, en el territorio de Luiza, acoge a chicas y chicos jóvenes expulsados que huyen de la inseguridad y de la violencia sufrida en Angola; otros habían huido de la RDC hacia Angola durante la crisis de 2016, por la inseguridad ligada a la inestabilidad política en Kasai, en busca de una vida mejor y de seguridad. Estos adolescentes, de entre 15 y 24 años, sufren numerosos males: inactividad en la ciudad de Luambo, mendicidad forzada, matrimonio precoz y forzado, explotación sexual, y están expuestos al riesgo de ser utilizados por las milicias o de contraer infecciones de transmisión sexual, incluido el VIH/sida.
Expulsados de Angola.
Para responder a las necesidades de estos adolescentes, algunas organizaciones humanitarias, entre ellas agencias de las Naciones Unidas y la ONG SAPI se ocupan de su protección y ofrecen asesoramiento, apoyo multisectorial mediante intervenciones directas y atención a los niños no acompañados.
En la región ya hay varias intervenciones en marcha en materia de seguridad alimentaria y agua, saneamiento e higiene, pero la reinserción socioeconómica y educativa de los jóvenes sigue siendo un reto pendiente en las ciudades de Luambo y Kamako.
Por eso la ONG humanitaria Save the People International da la voz de alarma para apoyar el programa de posemergencia y de recuperación poscrisis en las ciudades de Kamako y Luambo, mediante actividades de creación rápida de empleo e ingresos para 1.700 jóvenes y adolescentes expulsados de Angola que viven en condiciones extremadamente difíciles. Estos jóvenes deberían recibir apoyo y acompañamiento en oficios, alfabetización y refuerzo escolar, así como actividades de educación para una ciudadanía responsable.
Los donantes deberían prestar toda su atención al problema de la reinserción socioeconómica en las zonas posconflicto, para evitar que el 90 % de los jóvenes expulsados de Angola se unan a las milicias alistándose voluntariamente en busca de un medio de vida. Actualmente, estos jóvenes reciben ayudas en efectivo de algunas organizaciones humanitarias, lo que no les garantiza el sustento ni constituye una solución duradera. Por falta de apoyo material y financiero y de formación y acompañamiento suficientes, sus iniciativas no dan los resultados esperados y no perduran. Estos jóvenes expulsados de Angola quieren aprender oficios y acceder a empleo e ingresos rápidos, entre otros (engorde de ganado, venta de pienso, mecánica y electrónica (reparación de coches, motos, triciclos y teléfonos), cabinas telefónicas, peluquería, conducción de motos (con permiso), entrega de bicicletas de transporte (BAYANDA), fabricación de jabón, artesanía, tintorería.
Save the People International (SAPI) es una organización humanitaria de ayuda a la infancia que defiende y construye un futuro mejor para niños y adolescentes.
Sylvain filos Ivan
Presidente y responsable de relaciones internacionales
